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| ELLOS PUEDEN TENER RAZÓN |
Rogelio Diz
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| Miércoles, 28 de noviembre de 2001 |
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Hace unos días, alguien puso en mis manos los siguientes párrafos relativos a la juventud: "Nuestra juventud ama el lujo, no posee buenos modales, no hace caso a la autoridad, ni respeta en modo alguno a la vejez, nuestros niños de hoy en día son tiranos. No se ponen de pie cuando un hombre anciano entra, donde ellos están. Les contestan con impertinencias a sus padres. Son en verdad muy malos."
"No tengo esperanza alguna acerca del futuro de nuestro país si la juventud de hoy llega alguna vez a ser los lÍderes del mañana, porque esta juventud es insoportable, atrevida, en fin, terrible."
"Nuestro mundo ha llegado a una etapa crítica. Los niños no hacen caso a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos."
"Esta juventud esta podrida desde el fondo mismo de sus corazones. Los jóvenes son maliciosos y perezosos. Nunca serán como la juventud de antes. Nuestra juventud de hoy en día no será capaz de mantener nuestra cultura."
¿Quiénes fueron los que hicieron estas declaraciones pesimistas acerca de la generación joven?
La primera declaración la hizo Sócrates en 470-399 a.C., la segunda Hesíodo alrededor de 720 a.C., la tercera la hizo un sacerdote egipcio aproximadamente 2000 años a.C. y la última fue descubierta recientemente por un arqueólogo en un utensilio de arcilla en las ruinas de Babilonia de más de 3000 años de fabricado.
Hemos sido testigos de que los estudiantes no podían ingresar a la Universidad Pública, tanto por la mayor cantidad de egresados de enseñanza media frente a las plazas disponibles de la Institución, cuanto por el bajo índice de su preparación, y esto planteó un conflicto.
Este tipo de conflictos, muchas veces quieren ser resueltos con la violencia, por disturbios y las protestas callejeras. Es entonces cuando nos ponemos a pensar en los párrafos antes descritos. Por una parte se pide Universidad para todos y por otra se es conciente de que no hay posibilidades de dar cabida de esta forma a todos los bachilleres.
Por otra parte las Universidades privadas insisten en solicitar recursos oficiales para trabajar con el fin de elevar la educación superior para alcanzar el nivel de las Universidades Públicas y esto haga que estas Universidades sean reconocidas de la misma forma, aunque creo que estas Instituciones cobran bastante por sus colegiaturas como para solventar sus gastos y proporcionar a los alumnos el nivel que corresponde a su educación.
Pero no debemos clasificar a los jóvenes como una desgracia por el hecho de que se manifiesten en aras de una buena educación superior al alcance de todos, eso hasta cierto punto me parece bien, lo malo esta en que no todos tengan la preparación académica que se requiere para poder aspirar a un lugar en las Universidades de cierto prestigio con que cuenta nuestro país.
Con respecto a las Universidades privadas ya todos sabemos, que muchas veces da la impresión de que lo más importante es el hecho de tener medios económicos suficientes para solventar el gasto de la matriculación y las colegiaturas, lo demás es lo de menos, pues hay ocasiones en que hasta el más atrasado de los alumnos, aprueba las materias sin ningún problema y de esa forma está en condiciones de seguir adelante en su carrera.
Hoy mismo podríamos decir lo mismo que hace tanto tiempo, que la juventud está mal, pero antes de emitir un juicio al respecto pongámonos realmente a analizar el porque de sus protestas, la razón de sus inconformidades y tal vez lleguemos a la conclusión de que nosotros, los adultos somos los que tenemos la culpa de esa actitud de rechazo hacia lo que se les puede proporcionar en materia de educación actualmente.
La generación joven es una potencia en ideas y en razonamientos, que debemos saber aquilatar para que en lugar de rechazarla, podamos encauzarla hacia un bienestar común, debemos aprovechar su opinión, para mejorar las oportunidades que se les puede ofrecer, de acuerdo a alineamientos específicos y a los requerimientos que la época exige.
Prácticamente, desde que el mundo es mundo y que la razón dejo de serlo para muchos, nos hemos enfrentado a ideas diferentes de acuerdo a las épocas por las que ha atravesado la humanidad, por lo tanto los jóvenes siempre han estado en desacuerdo con muchas de las cosas que hacemos los adultos, la diferencia es que hoy día, no se dejan y protestan, haciendo valer aquello de que ellos también pueden tener la razón.
Rogelio Diz es analista político en México.
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