
Aún no ha concluido ninguna de los procesos judiciales para dilucidar responsabilidades. Aún hay machas de fuel en algunas playas gallegas. Aún no se captura el mismo volumen de pesca. Aún no hay un paquete de medidas efectivas para evitar un nuevo desastre ecológico. Aún no se han gestionado todas las ayudas e indemnizaciones. Aún resuena el grito de “Nunca máis” porque el día en que se cumplen tres años de la catástrofe del Prestige la pesadilla continúa.
FRENTE JUDICIAL: DEMASIADO LENTO.- Tres años después del fatídico suceso los procesos judiciales para dilucidar las responsabilidades siguen en plena tramitación. La causa principal se instruye desde el juzgado de Corcubión, donde ha pasado por manos de tres jueces para completar un sumario que supera los 50.000 folios. En la actualidad a los tres imputados iniciales (dos tripulantes del Prestige más su capitán, el griego Apostolos Mangouras, actualmente bajo vigilancia en Grecia), se unieron el entonces director de Marina Mercante, José Luis López-Sors, y más recientemente el director de operaciones de la armadora, Universe Maritime, empresa a la que se considera responsable civil y a la que se le ha exigido una fianza de 87,7 millones de euros que aún no ha depositado. Según fuentes judiciales, esta instrucción está a punto de finalizar, aunque aún no sabemos cuándo. Y lo peor es que, después, aún queda el juicio oral.
El otro frente legal abierto es la demanda que España ha interpuesto en Estados Unidos contra a la sociedad garante de la navegabilidad del buque, ABS (American Bureau of Shipping), a la que pide más de 1.000 millones de dólares. Aunque la causa también estaba previsto que finalizase a principios del 2005, puede dilatarse más en el tiempo, ya que el juzgado americano ha pedido una copia de la instrucción que se desarrolla en España y que no puede ser entregada mientras siga en marcha el juicio en Corcubión. Así que nos tememos que también va para largo.
INDEMNIZACIONES EN EL AIRE.- Y si España va a tener que armarse de paciencia para saber si aquellos que dieron el visto bueno a un barco basura como el Prestige van a pagar su negligencia, tendrá también que esperar a ver si el fondo para daños por hidrocarburos (Fidac) resuelve la reclamación que a este mismo fondo hace el Estado español en concepto de daños, por valor de 703 millones de euros. Como precedente ya sabe que los que gestionan el fondo no son especialmente generosos, ya que a España le dieron el 85% del los 148 millones de los que disponían. El resto fue para Francia y Portugal.
LA COSTA, BIEN; LA PESCA, MAL.- Mientras las causas judiciales y las cuestiones pecuniarias continúan algo estancadas, la situación de la pesca en Galicia no parece haber mejorado lo suficiente. Un informe del Centro para la Prevención y Lucha contra la Contaminación Marítima apunta que la situación medioambiental se ha normalizado, así que las costas, en teoría, están bien, aunque toda la gente de mar es consciente de que cada vez que hay temporal (no nos engañemos, cada vez que hay un poco de mar de fondo) llegan galletas de fuel a las playas. Que se lo pregunten si no a los que frecuentan el litoral de Fisterra. Aún así, podemos decir que el aspecto de la costa es aceptable, pero...¿Y la pesca? ¿Se ha resentido o se ha recuperado? La respuesta que da el secretario general de la Coordinadora de Cofradías Afectadas por el Prestige, Francisco Iglesias, es muy contundente: Iglesias sostiene que 2005 va a finalizar con una bajada del 40% en la producción normal de especies pesqueras y marisqueras, y cifró en un 35% la reducción de ingresos en el marisqueo y la bajura. O sea, la pesca, mal.
¿MEDIDAS DE PREVENCIÓN? ¿QUÉ MEDIDAS?.- Unos 12.000 barcos con material potencialmente contaminante pasaron en 2005 frente a las costas gallegas, según los datos que aporta la plataforma
Nunca Máis. El Gobierno español ha trabajado para tomar medidas de precaución que eviten nuevas catástrofes, pero no parecen demasiado efectivas. El alejamiento del corredor de Finisterre no es posible porque el alcance de los equipos de vigilancia marítima en tierra es limitado. Los buques de doble caso no son obligatorios en los países piratas que llevan la mayor parte del peso del transporte marítimo por sus bajos costes y su escasa responsabilidad en caso de accidente. Y los medios materiales para luchar contra una catástrofe... bueno, algo se ha mejorado, pero ya sabemos, por propia experiencia, que un remolcador normal (no tenemos ninguno de suficiente potencia como para remolcar a un petrolero de 100.000 toneladas) o un buque con bombas de succión (que necesitan condiciones de mar estable y tienen una capacidad limitada) o metros y metros de barreras oceánicas (que son inútiles en condiciones de mala mar, como las que se dan en Galicia en invierno) no van a servir de mucho ante un nuevo Prestige. Por lo tanto las medidas adoptadas son como las meiga, que haberlas, hailas, pero creer, no creemos en ellas. Quizás por ello el nuevo Gobierno gallego apuesta por otra batería de medidas que está en fase de aplicación y que pasa por una potenciación de los mecanismo de estudio y prevención de la contaminación marítima, la elaboración de protocolos claros y firmes en caso de catástrofe, y la descentralización de las competencias marítimas. No en vano el vicepresidente Quintana solicitará al Gobierno central transferencias autonómicas en materia de ordenación del litoral entre las que destacan las gestión del dominio público marítimo-terrestre, la protección y recuperación del litoral, el otorgamiento de concesiones y autorizaciones para la utilización del dominio marítimo y las obras relativas a su conservación y mejora. 'No es lógico que los 1.200 kilómetros de costa que tenemos tengan que ser gestionadas a 1.000 kilómetros de aquí', criticó Quintana al reclamar una mayor participación de Galicia en la política europea relacionada con la comunidad, especialmente en asuntos de mar. 'Así podríamos poner coto a la piratería en el mar que campea a sus anchas', agregó.
Y es que cuando se cumplen tres años del inicio de la crisis del Prestige, ni los procesos judiciales, ni las medidas para evitar nuevas catástrofes ecológicas, ni el futuro de la pesca están aún claros. Por eso el grito de “Nunca máis”, tres años después, sigue vigente en Galicia.